

Santa Cruz, 19 de mayo de 2017.- A 59 años de la masacre de Terebinto, los mástiles de las banderas en el Comité pro Santa Cruz se pusieron de luto con un crespón negro para recordar a los mártires que ofrendaron sus vidas para conseguir mejores días para las futuras generaciones cruceñas.
El acto simbólico se realizó desde las 08:00 de la mañana en el patio de la casa cívica con la presencia de autoridades departamentales, del municipio de Porongo y estudiantes de los colegios Isabel Saavedra y San Felipe.
El historiador Mario Suárez Riglos fue el encargado de realizar la reseña rememorando las luchas del 11 %. Durante este tiempo, por instrucciones del gobierno de Siles Zuazo, en dos fechas (mayo de 1958 y junio de 1959) ingresan a Santa Cruz fuerzas punitivas ucureñas conformadas por milicias integradas por aproximadamente diez mil campesinos armados apoyados por las FFAA.
En la primera de ellas y so pretexto de que la Falange Socialista Boliviana había hecho su intento de voltear al gobierno con un fracaso rotundo, el 19 de mayo de 1958, hace 59 años, se registró uno de los hechos de barbarie más crueles de la historia de Santa Cruz: la masacre de Terebinto, que fue impulsada por el gobierno nacional de aquella época, acotó.
Los jóvenes cruceños que ofrendaron su vida fueron Felipe Castro Parada, Romer Mercado Ordóñez, Gabriel Candia Ribera y José Cuéllar Achaval.
Por su parte, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Cuéllar, dijo que hoy recordamos una de las fechas más negras de la historia cruceña y boliviana. Hace 59 años, nuestros hermanos fueron brutalmente asesinados, por el simple hecho de buscar el progreso y bienestar para la tierra camba. Progreso y bienestar que hoy es disfrutamos todos nosotros, incluso los descendientes de nuestros verdugos.
El líder cívico recalcó que han sido siete los ataques armados que esta tierra generosa ha recibido del Gobierno Central, a lo largo de la historia republicana. El primer ataque fue en 1877, contra nuestro prócer Andrés Ibáñez; el segundo fue en 1891 contra otro movimiento federalista denominado la Revolución de los Domingos; luego la masacre de Kuruyuki; la lucha por el ferrocarril que una Oriente a Occidente. El quinto ataque armado fue contra el pueblo cruceño y en especial contra el Comité pro Santa Cruz, que buscaba el pago de sus regalías petroleras; posteriormente la invasión ucureña y finalmente en 2008 el cerco a Santa Cruz.
Indicó que todos estos sucesos tienen una característica en común: la impunidad.
Señaló sin embargo que a pesar de todo, Santa Cruz seguirá siendo el departamento más avanzado y progresista de Bolivia, no somos un pueblo que se amilana ante la adversidad.